Fuertes lluvias caen en San Ignacio éstos últimos días, preocupando a la población que por su situación modesta, no tiene posibilidades de soportar cualquier desastre de la naturaleza.
En el mismo centro así como en la mayor parte de esta ciudad, las viviendas aún son de adobe lo que hace más difícil evitar cualquier desgracia.
La población está vigilante para actuar en forma emergente. Las noticias sobre desastres en nuestra zona ponen en suspenso a la población.
No hay información, capacitación ni mucho menos alguna campaña que permita a la población, asimilar alguna estrategia para prevenir alguna eventualidad.
San Ignacio, una provincia con más de 140 mil habitantes, ya ha sentido la fuerza de la naturaleza en varias ocasiones; las consecuencias han sido lamentables por las pérdidas materiales que han dejado a mucha población damnificada.
Se espera que los comités regionales y municipales de Defensa Civil, tengan un plan de contingencia concertado, para que en cuanto se produsca algún desastre actúen en forma inmediata mitigando las consecuencias.