Rajaduras en paredes y pisos, mueestra el nuevo camal de San Ignacio, que costo más de dos millones de soles para construirlo.
La constatación de los deficientes ambientes e instaleciones, fue hecha por el ministerio publico, representantes del Servicio Nacional de Sanidad Animal (SENASA), regidores municipales, autoridades diversas y los abastecedores de carnes rojas.
El SENASA, máxima autoridad en relación a camales, a través de su representante confirmó que el Alcalde Carlos martínez Solano, hizo casop omiso a la regularización de ilegal funcionamiento de los camales y que pese a que se le solicito por escrito formalizar estas obras, hizo caso omiso a la petición.
Hoy, el camal antuguo y el nuevo camal están inhabilitados para desarrollar esta actividad; el primero porque tiene problemas técnicos y el segundo, porque la población se opone a que regresen a sacrificar animales por la alta contaminación que genera esta actividad, la misma que vienen soportando hace 20 años.