viernes, 17 de diciembre de 2010

Camal municipal un atentado contra la salud de los san ignacinos

Veinticinco años el camal municipal, funciona a una cuadra de la plaza de armas de San Ignacio. No tiene la infraestructura que exige el reglamento, ni la autorización de funcionamiento que es obligatoria para su operatividad.

Estos hechos serían no muy relevantes si es que los residuos cárnicos no fueran arrojados a un costado del camal, atrayendo la presencia de gallinazos, perros y demás animales que se alimentan con estos desperdicios.

Los olores pestilentes durante todos los días que no dejan ni comer, y la amenaza de una posible epidemia contra la salud de la población, es lo que motiva la presentación de una denuncia fiscal contra los integrantes del Concejo Provincial de San Ignacio.

El camal no tiene los ambientes y condiciones que señala la norma, para desarrollar actividades de sacrificios de animales; es más, no tendría ni siquiera la autorización de funcionamiento que el SENASA debe de otorgar para su operatividad.

Se ha construido un moderno camal valorado entre un millón y medio, a dos millones de soles; sin embargo, se conoce que también este nuevo camal tampoco fue construido ajustado a las normas que regulan su construcción y funcionamiento, por lo cual no puede realizar ninguna actividad propia de su finalidad.

En resumen, los dos camales estarían en calidad de clandestinos por lo tanto ilegales, para prestar los servicios por los cuales fueron construídos.

Mientras tanto, los pobladores de los jirones Jaén y Cuzco donde está ubicado el camal antiguo, tienen que seguir soportando los fétidos olores y el peligro de ser arrollados por los animales que obligatoriamente por estas calles tienen que ingresar a este centro de aprovechamiento cárnico.