San Ignacio. “Los quemaban y después los arrojaban en bolsas al Río Marañón. Son un promedio de 150 personas”, manifiesta don Félix Chinchay Huamán, licenciado de las Fuerzas Armadas que estuvo presente en el mismo lugar de la masacre de Bagua.
Chinchay Huamán, de procedencia san ignacina y según sus versiones, se encontraba apoyando la medida de lucha de los nativos cuando el fatídico 5 de junio, la policía nacional arremetió contra la población con objetivos de desalojarlos.
Aún golpeado sicológicamente, el entrevistado dijo que ellos se salvaron milagrosamente, pues desde los helicópteros las balas salían directas hacia los protestantes sin ninguna consideración.
Chinchay Huamán, de procedencia san ignacina y según sus versiones, se encontraba apoyando la medida de lucha de los nativos cuando el fatídico 5 de junio, la policía nacional arremetió contra la población con objetivos de desalojarlos.
Aún golpeado sicológicamente, el entrevistado dijo que ellos se salvaron milagrosamente, pues desde los helicópteros las balas salían directas hacia los protestantes sin ninguna consideración.